La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la gestión empresarial y en la contratación pública plantea retos ineludibles para el derecho corporativo y el compliance. Lejos de ser un tema de futuro, hoy es una realidad que interpela a empresas, Estados y personas ciudadanas.
En el marco del II Congreso de Derecho Disciplinario y Compliance y el II Congreso de Política, Derecho y Educación, organizado por la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), Babaji Cruz y Tania de León, socios de Lexi Legal y miembros de Inlaw Alliance República Dominicana, participaron en un panel que abrió la discusión sobre el impacto de la IA en el cumplimiento normativo y la transparencia en la contratación pública.

Babaji Cruz y Tania de León durante el desarrollo del panel
Desafíos éticos y responsabilidades
Uno de los primeros puntos de debate fue la atribución de responsabilidad:
- ¿Quién responde si la IA falla?
- ¿Quien la utiliza, el Estado que la regula, quien la desarrolla, la crea o la implementa?
El compliance se enfrenta al reto de establecer límites claros y modelos de gobernanza que permitan identificar responsabilidades en escenarios donde la tecnología interviene en la toma de decisiones sensibles.
Gobernanza y cultura organizacional
El panel enfatizó la necesidad de adoptar un modelo de gobernanza de IA basado en ética, transparencia y prevención.
No basta con implementar tecnología. Las organizaciones y las personas que las integran deben formarse y adaptarse a esta nueva cultura.
Se requieren espacios colaborativos y de co-creación que fortalezcan el Behavioral Compliance, poniendo el foco en conductas y comportamientos responsables.
IA como herramienta en la contratación pública
La inteligencia artificial, utilizada de manera estratégica, puede ser una aliada contra la corrupción administrativa. Entre sus aplicaciones más relevantes en la contratación pública se destacan:
- Análisis masivo de datos para detectar patrones de conducta impropia.
- Identificación temprana de desviaciones éticas o de cumplimiento.
- Optimización de procesos y reducción de trámites innecesarios.
- Promoción de mayor transparencia, competencia y centralidad ciudadana en las políticas públicas.
Sin embargo, la IA no sustituye al criterio humano: es una herramienta de apoyo, no un reemplazo del cerebro humano en la toma de decisiones.
Una aliada en la prevención de riesgos
Bien utilizada y con controles adecuados, la IA se convierte en un pilar de prevención en los sistemas de compliance. El reto está en minimizar los sesgos de los usuarios, garantizar un marco normativo claro y mantener siempre la mirada puesta en los derechos y la dignidad de las personas.
En conclusión, la IA es una realidad ineludible en el ámbito corporativo y público. La pregunta que queda sobre la mesa —y que Babaji Cruz dejó abierta al auditorio— es provocadora: ¿usamos la inteligencia artificial de manera consciente o dejamos que ella nos use?